miércoles, 20 de julio de 2011

UNA MARIPOSA COLOR LIMÓN

Después de haber vivido este fin de semana un "Ibiza-Malasaña-Salsa", todo en uno, en Vilcabamba, creí que no me sorprendería nada...
Pero ayer me encontré con un plato de gallina criolla, arroz, tallarines y yuca para desayunar a las 7.30 a.m..."bueno, -pensé- no me vendrá del todo mal para el día que me espera...". Y pensaba bien. Había quedado con Segundo, el arquitecto del Municipio, y Marco, un ingeniero agrónomo que se encarga de las cuencas de captación de agua de Mataderos y Jorupe y capacita a ganaderos y agricultores de todo el área rural para enseñarles a realizar sus actividades de forma más ecológica y sostenible. Se quieren instalar unidades básicas sanitarias (lavabo, inodoro, ducha y lavadero) en las viviendas dispersas de la cuenca alta de Mataderos que actualmente carecen de ellas, por lo que todas estas necesidades se realizan a campo abierto y tienen un efecto contaminante en las aguas que se recogen en la captación, en el comienzo de la cuenca media, y que son el suministro de toda la población de Macará. Así que nos montamos en un todoterreno ecuatoriano (con espacio de carga en la parte trasera), que tenía agujeros y cuerda para sujetar algunas partes debido a los golpes, e iniciamos el ascenso:
No me abroché el cinturón de seguridad, no tenía dónde. Marco puso tracción a las cuatro ruedas cuando llegamos a un camino no asfaltado, ¡me gustó!, no vivía eso desde que era pequeña y mi padre tenía el Land Rover. Saludábamos a cada coche que pasaba con varios pitidos, todos conocían al ingeniero. Asustamos a un águila, que sale volando a sólo unos metros, nos persiguen unos perros hasta que quedan exhaustos, pasamos chanchos con sus chanchetes, vacas, gallinas con pollitos, pavos, chozas. En un trecho están agrupando cañas de azúcar para cargarlas en burros, mulos y caballos y llevarlas a la molienda a hacer jugo (riquísimo), están en medio del camino. El paisaje ahora es el bosque seco muy verde, Ceibos con vida, Algarrobos apaisados y las nubes que rozan y se adentran en las infinitas montañas de los Andes hacia el Perú, que se funden con el cielo. Llegamos a ver a una familia, tienen dos viviendas de adobe, el agua sin tratar lo captan de una manguera, tienen a sus animales sueltos, conviviendo, hay un jardín de plantas medicinales y varios cobertizos donde cuelgan ropa, zapatos, bombillas, sillas de montar, pesticidas. El patrón nos cuenta dónde están sus cultivos...están en la cima! Su hijo de trece años nos mira con curiosidad y su compañera se acerca después. Nos ofrecen quesillo con panela, mi trozo es como cuarto de kilo. Está exquisito, pero no me lo acabo. Me lavan las manos con una jarra. Todo es hospitalidad y complicidad con el entorno. Me abruma. Nos despedimos y les prometo unas fotos. Las pondrán para decorar, me dice contento el patrón. Volvemos a marchar y llegamos a una escuela. Salvamos por la campana a un niño castigado sin recreo. En el porche hay una lora verde y un gallo. Seguimos nuestro camino y alcanzamos a un padre cargando un saco y a una madre con su hija pequeña. La pendiente es muy grande. Se suben al remolque. Me alegro de estar ahí en ese momento. Paramos en otra escuela porque la biología me aprieta. Los niños quieren fotos, me dan las buenas tardes, la profesora nos pide ayudas para su aula. Ya estamos llegando a la captación de agua y la madre ahora va a mi lado, sentada, con su hija en brazos, mamando. Y llegamos. Una fila de niños que vuelven de las clases, nos observa como lo más alucinante que les haya pasado en mucho tiempo. Yo les miro del mismo modo. Sonríen cada vez que cruzamos las miradas. Más fotos. Nos despedimos de ellos y de la familia. Se pierden por la montaña y nos seguimos mirando hasta el final, como en esas despedidas románticas. Volvemos a Macará. Un profesor de una de esas escuelas hace autostop. Le cogemos, claro. Es de Cariamanga, igual que Magali, mi madre de aquí. Y se me cierran los ojos. Me acuerdo en paz de una mariposa color limón que se ha colado en el coche y nos ha acompañado durante un largo instante en este intenso viaje.
Definitivamente, desde ayer creo en lo no imposible.

7 comentarios:

  1. Impresionante este relato, desde luego teneis que escribir vuestras memorias, sera maravilloso leerlas e imaginar aquellos lugares y vivencias que nunca veremos.
    Un beso grande. Conchi

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  2. Bonitas letras para relatar un pequeño paraíso verde...
    Gracias

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  3. Comparte más momentos con nosotr@s, X fa!!!! ......................................... y q la fuerza te acompañe!!!!
    Mil besos Thor

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  4. Durante la lectura de tu relato he tenido la piel de gallina, que pasada...ha sido tan descriptivo que no me ha cosatado nada imaginármelo!!!que pasada....
    Escribes fenomenal!!Un saludo,
    Nuria

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  5. Dianitaaaaa!!!! Mi sol!!! la sorpresa ha sido mía al leerte, no sólo eres una maravillosa persona a la que estoy conociendo y quiero conocer más, sino que tus escritos empujan hacia una realidad casi más intensa que la que existe!! gracias por dejar que nos adentremos en ti!
    Un besazo Princesa!

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  6. ole! Dai... no sabia yo que escribieras tan bien! .. que precioso!... gracias por compartirlo! =)
    besos..=) reina! =)
    pd. soy arantxa! eeejejje

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  7. Fantástico el relato y más aún la felicidad que se vislumbra, la alegría de vivir cada momento. Un besazo gordo y muchos ánimos en tan bella labor. Ah! y sigue escribiendo. Cesi y Dieguito.

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